Las asimetrías neuromusculares entre las extremidades inferiores se consideran uno de los factores de riesgo neuromuscular más importantes de sufir lesión (Fort-Vanmeerhaeghe et al. 2016).
Estas asimetrías se han estudiado con el objetivo la mejora del rendimiento deportivo (Meylan et al. 2010), detectar factores de riesgo de sufrir lesiones y mejorar el proceso de vuelta a la competición después de sufrir una lesión (Jordan et al. 2015, Myer et al. 2004; Paterno et al. 2007; Ruedl et al. 2012).
En diferentes estudios se atribuyeron estos desequilibrios a la técnica deportiva, como por ejemplo en baloncesto (Schiltz et al. 2009; Theoharopoulos et al. 2000), tenis (Sannicandro et al. 2014) y fútbol, donde se observó una aumento de asimetrías en los jugadores que registraban más años de práctica (Fousekis et al. 2010). También en futbolistas se encontró una correlación de las asimetrías registradas en las capacidades de fuerza explosiva y de equilibrio durante la ejecucón de tareas funcionales (Sannicandro et al. 2011), asímismo en relación al crecimiento en joves futbolistas (Read et al. 2016).
La detección de asimetrías neuromusculares en jóvenes deportistas va cogiendo mayor relevancia debido a que en el pico de crecimiento se han establecido menores niveles de control neuromuscular (Hewett et al 2005) y esto puede llegar a afectar a un mayor porcentaje de asimetrías, conllevando un mayor factor de riesgo de sufrir lesiones.
En relación a los distintos deportes de situación, los cambios de dirección se caracterizan por ser multidireccionales y unilaterales (Hewit et al. 2012; Meylan et al. 2010). Estos mismos autores afirman que el rendimiento de la COD puede verse afectado si se realiza con la pierna menos fuerte, tanto en el impulso del cuerpo como en la absorción de las fuerzas de impacto en las recepciones.
En el campo deportivo, se ha intentado relacionar las acciones de salto con la velocidad en los cambios de dirección. En esta línea, se han encontrado correlaciones moderadas entre counter movement Jump y COD (Sahin et al., 2014).
Sin embargo, parece que los saltos multidireccionales unilaterales pueden estar más relacionados con el COD (Henry et al., 2013; Meylan et al., 2009) siendo el salto unilateral en contramovimiento horizontal el que mostró una mayor correlación significativa con el COD (Meylan et al., 2009). Un estudio muy reciente, ha mostrado como las asimetrías en CMJ pueden relacionarse a un menor rendimiento en CMJ y sprint lineal, en chicas futbolistas (Bishop et al. 2018).
«En relación a los distintos deportes de situación, los cambios de dirección se caracterizan por ser multidireccionales y unilaterales.»
Por otro lado la fatiga que aparece durante la competición puede influir negativamente en las extremidades inferiores y alterando los porcentages de asimetria, dismunyendo la la estabilidad dinámica de las articulaciones (Fort Vanmeerhaeghe, et al 2016). La fatiga también provoca un menor control neuromuscular en acciones coordinativas, una alteración de la propiocepción y a su vez provoca cambios en la biomecánica de las extremidades inferiores como el aumento del valgo dinámico de la rodilla (Fort Vanmeerhaeghe, et al 2016).
El control y monitorización de los desequilibrios entre piernas es clave para cualquier proceso de entrenamiento y return to play process, en este sentido la tecnología inercial nos permite identificar estos desequilibrios en relación a distintos grados de especificidad.
